En el planeta, hay mas de 1.000 millones de personas que no disponen de instalaciones para abastacerse de agua y 2.400 millones se ven privadas de acceso a sistemas de saneamiento.
El 70% del agua utilizada por la humanidad se destina a la agricultura, sobre todo al regadío.
Cada día mueren en el mundo 6.000 personas, en su mayoría niños menores de cinco años, a consecuencia de enfermedades diarreicas causadas por los problemas del agua.
Desde 1900 ha desaparecido el 50% de los humedales del mundo.
Entre 1990 y el 2001 la Tierra padeció el azote de 2.200 desastres naturales relacionados con el agua.
Hay que recuperar el valor primitivo del agua, su valor social y personal. El agua, como antaño, sigue siendo un tesoro. Un tesoro dinámico que se acrecienta con una filosofía del uso en la que participa toda la sociedad. Una filosofía del uso que se fundamenta en dos pilares: el ahorro y la progresiva disminución de la contaminación. En fin, una sociedad que se implica también gestionando adecuadamente el recurso para repartirlo con parámetros de solidaridad.*
* Cristian Frers (ver nota completa)
servido por norbertoalvarez
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