Cambiar el modelo de salud para que crezca la economía
Una insistente pregunta empieza a acosar a los Estados Unidos y Europa: todos quieren saber qué es lo que desacelera la productividad y la competitividad en muchas de las economías más ricas del mundo. Si bien algunos analistas siguen responsabilizando a las políticas laborales inflexibles, los trabajadores mimados, los déficit educacionales y a la dirección explotadora, hay otra realidad inquietante.
Los trabajadores de muchos de los países más ricos del mundo están cada vez más gordos, hacen menos ejercicio, siguen fumando, toman demasiado y están más estresados, todo lo cual hace que aumente su propensión a las llamadas "enfermedades de la riqueza".
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La solución es de una notable simplicidad, pero exige un cambio de paradigma en la forma en que la sociedad aborda el tema de la salud y el bienestar de la ciudadanía. Estudios realizados en los últimos treinta años proporcionaron pruebas concluyentes de que entre el 60 y el 70% de las enfermedades más graves se relacionan con riesgos medioambientales modificables.
... Los EE.UU. dedican menos del 5% del presupuesto federal de salud a prácticas convencionales de prevención, y menos del 1% de cada dólar de investigación se gasta en impulsar una salud orientada a un cambio de comportamiento. Los países europeos son aún menos activos en ese sentido.
Una serie de grandes empresas globales, alarmadas ante el costo creciente en atención médica y la disminución de la productividad, trabajan con profesionales de la salud a los efectos de lograr que el modelo de salud pase del tratamiento de enfermedades al impulso del bienestar. Los resultados que obtienen son increíbles. Con el objeto de mejorar la salud y la calidad de vida de sus empleados, las empresas instalan gimnasios en los lugares de trabajo o pagan las cuotas de clubes y entrenadores, sólo sirven comidas saludables en los comedores empresarios y proporcionan información gratuita sobre nutrición a los trabajadores y sus familias. También ofrecen asesoramiento profesional en el manejo del estrés y otros servicios de promoción de la salud.
¿Por qué a las empresas les interesa hacer un gasto adicional en la promoción del bienestar? Porque se trata de una inversión que tiene un rédito notable. Por cada dólar que se invierte en programas de prevención y promoción de la salud, las compañías ahorran entre tres y ocho dólares en reducción de los costos de salud y en un aumento de la productividad, consecuencia de menor ausentismo y "presentismo". Hay que destacar que la promoción de la prevención y la salud no reemplaza la actual cobertura médica gubernamental, sino que se trata de un complemento, una forma de contribuir a que los trabajadores tengan una vida más saludable y productiva.
El extracto pertenece al artículo escrito por el conocido economista Jeremy Rifkin y publicado por el diario Clarín del 7/05/2006. Leer artículo completo



