Andar por la vida en esas cajitas de cuatro ruedas que circulan a toda velocidad por las urbes del mundo es practicar la acrobacia sin red...

De eso no puede caber ya ninguna duda. Especialmente después de leer el informe que hoy publica la revista británica The Lancet : entre otras cosas, advierte que -si no se toman medidas de prevención- los accidentes de tránsito treparán del noveno lugar entre las causas de morbimortalidad mundial, en 1990, ¡al tercero!, en 2020.

Así comienza el articulo de Nora Bär aparecido en el diario La Nación.

Lamentablemente, la enfermedad ya está en nosotros.

En las calles de Buenos Aires casi ningún automovilista respeta la velocidad máxima, el cruce de peatones cuando van a girar ... Es decir, las normás de tránsito.

En el Gran Buenos Aires es peor. Casi nadie para en los semáforos en rojo argumentando problemas de seguridad, lo que es una mentira. ¿Cómo no respetar un semáforo en rojo en la Avda. Hípolíto Yrigoyen en la zona sur a las 10 de la mañana? La misma probabilidad de robo la tiene en Córdoba y Carlos Pellegrini de Capital. Además se circula de contramano en muchas calles ...

Mi hija de 13 años debe bajarse del colectivo una parada antes de la que corresponde porque el semáforo de esa esquina nadie lo respeta dado que es sólo para el cruce peatonal. ¿No estamos ya enfermos?

La autora agrega que:

Después de analizar detalladamente la situación global, los autores concluyen que, si bien la motorización mejora la calidad de vida de las sociedades, sus beneficios se cobran un alto precio. Y ante las perspectivas, no pueden menos que recomendar -tal como insistentemente lo hacen especialistas locales- que se considere a los accidentes de tránsito una prioridad de salud pública.

Finalmente concluye diciendo que hay que aplicar políticas que en otros lugares han dado resultado (lomos de burro, luces encendidas obligatorias, etc) y que hay que cambiar nuestra cabeza.

¿De verdad mejora la calidad de vida? La calidad de vida mejora si mejoramos como sociedad individualmente y en la convivencia, crear reglas que respetemos todos. ¿Cómo cambiar la cabeza? Educación + represión ... algo hay que hacer.